«El vestuario afecta a tu postura, afecta a tu caminar, como te sostienes y como respiras. El vestuario te hace entregarte.» Richard Madden, actor.

La figura del actor surge a mediados del siglo VI a.C en la Antigua Grecia.
Dentro de las Dionisíacas ( fiestas celebradas por los griegos al principio y al final de la siega) existía un concurso en honor al Dios del vino (Dioniso) en el que cuatro autores eran elegidos para participar y cada uno de ellos debía elegir tres tragedias y una obra satírica para competir.
Tespis (uno de esos cuatro autores), durante su recital, decidió cortar su monólogo para improvisar una conversación con el coro que le acompañaba. Ahí fue cuando surgió la figura del actor.
Hoy en día los actores y actrices son respetados y admirados por todo el mundo y tanto el teatro como el cine, son dos formas de ocio muy solicitadas.
Pero, la relevancia del actor en el teatro y en el cine es muy diferente. Mientras que sobre las tablas la figura del actor ocupa el 80% del trabajo, en el cine este porcentaje se reduce al 20%.
La iluminación, la fotografía, los planos de cámara, la banda sonora y, por supuesto, el vestuario; son los elementos que ayudan al actor a que su interpretación emocione al público.
Tras esta pequeña muestra de como afectan estos factores a la interpretación (en este caso la banda sonora), vamos a centrarnos en el único factor que nos interesa. El vestuario.
El vestuario es importante para envolver al actor, mostrarnos la época en la que vive, su nivel adquisitivo, su personalidad y su evolución durante el metraje.

Un ejemplo es Sandy (el personaje de Grease interpretado por Olivia Newton-John). A través de su vestuario (materiales, formas y colores) percibimos el cambio que esta realiza al final de la película para convertirse en una chica mala.
En este blog hablaremos del vestuario de las películas que actualmente arrasan en taquilla, para así poder analizarlos y descubrir todos sus secretos.